Cómo ser buen negociante contigo mismo para bajar de peso! Porque uno no obtiene lo que merece.. sino lo que negocia.

Cómo ser buen negociante contigo mismo para bajar de peso! Porque uno no obtiene lo que merece.. sino lo que negocia.


A veces somos buenos negociando hacia afuera, con los demás, pero cuando se trata de nosotros mismos, nos damos auténticos tiros en el pié, porque no jugamos a nuestro favor sino en contra. Y en el proceso de bajar de peso, sí que es importante, saber hacerlo, desarrollar esta habilidad, será clave, no solo para bajar de peso, sino para después lograr sostenerlo.  

¿Cuántas veces te pasa una y otra vez la misma situación que no te gusta? ¿Y sigues respondiendo de la misma manera que tampoco te gusta? ¿Perpetuando una y otra vez los mismos resultados?  Con toda la frustración que conlleva, además. Sabes que la verdad a ti no te gustan tanto las gomitas dulces o determinado alimento que es muy calórico, y aún así te lo ofrecen o lo ves y te lo comes! ¿Por qué si no es lo que más te gusta? ¡Entonces ganas unas calorías extra que ni siquiera disfrutaste! Por eso es importante aprender a ser selectivo con todo en la vida, con lo que comes, lo que ves, lo que escuchas, las compañías que eliges, ¡lo que lees, con todo! Porque el enfoque en la vida es clave.  

Entonces si te están ofreciendo algo que comer, que la verdad, no es lo que más te gusta, aprende a decir NO, y reserva para algo que verdaderamente te guste a ti como una hamburguesa, un postre etc.… y así no tendrás que sumar a las calorías de estos alimentos que sí te gustan, las calorías de las gomitas o de eso que la verdad no es lo que más disfrutas. Muchos pacientes me dicen es que no me voy a comer cualquier pan y dañar mi objetivo, si me voy a comer un pan, ¡que sea de la panadería que me encanta!, o el helado de mi sitio preferido, o el postre pero de  “x”lugar. Como verás, no se trata de restricción porque sí te estás comiendo alimentos calóricos, ¡pero son los que a ti te gustan realmente!, así que mi consejo siempre será que si te vas a dar un gusto por lo menos que sea de algo que te encante! no con algo que está solo bien y ya.

¿Tampoco negocies con alimentos que sí, que te gustan mucho, pero que siempre que los comes, te dejan con hinchazón en el estómago, o náuseas toda la noche, porque qué negocio es este?, donde pierdes por dos lados, por uno, te subes de peso, y por otro ni siquiera lo disfrutas, porque son más los antiácidos, ¡y pastas que tienes que tomar para la indigestión que lo que en realidad puedes disfrutar! La capacidad de negociación también la puedes ejercer cuando vas a un restaurante donde tal vez, los postres no son su fuerte, entonces ¿para qué pedir un postre ahí? ¿O vas a un sitio de comida rápida pero la verdad las malteadas o helados del sitio no son su fuerte, para que pides un combo de hamburguesa con todo incluida malteada o postre? Por qué no negocias mejor comerte la hamburguesa y pides unas papas pequeñas, no agrandadas, o comete solo la hamburguesa sin papas y con gaseosa, ¿o si lo tuyo no es la gaseosa pues solo la hamburguesa con una soda y unas papas pequeñas? ¡Hay muchas formas de negociar, pero para eso debes tener claro qué es lo que en realidad te gusta y qué no tanto!

Porque recuerda que uno obtiene no lo que merece…. ¡Sino lo que negocia!